La COVID-19 es la enfermedad causada por un coronavirus denominado SARS-CoV-2. Entre las actividades que continúan figurando en este ámbito se cuentan la publicación periódica de notas sobre brotes epidémicos, el apoyo a la investigación en curso, la actualización de orientaciones, el seguimiento de la evolución del SARS-CoV-2 y la evaluación de la composición de las vacunas. Asimismo, proporcionó a los países recomendaciones estratégicas y normativas, orientaciones técnicas y diversas herramientas. La OMS asesora sobre la vacunación contra la COVID-19 a través de su Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización (SAGE).
Para prevenir la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte por COVID-19, conviene vacunarse, especialmente en el caso de las personas con mayor riesgo de presentar cuadros graves y del personal de salud y asistencial que cuida de quienes corren ese riesgo. Además de estos medicamentos, entre los tratamientos más utilizados e importantes a escala mundial se encuentra el oxígeno, para pacientes gravemente enfermos. En noviembre de 2023, cuando la mayor parte de la población mundial ya se había infectado al menos una vez por el SARS-CoV-2, la OMS actualizó sus recomendaciones e indicó que puede valorarse la administración de una sola dosis vacunal a las personas que aún no se hayan vacunado.
Al comienzo de la pandemia se pensaba que el 15% de las personas se enfermaban gravemente y requerían tratamiento hospitalario y oxígeno. Las personas que tienen problemas de salud preexistentes corren un mayor riesgo cuando contraen la COVID-19; si su estado es preocupante deben buscar asistencia médica temprana. Para más información, sírvase consultar periódicamente las páginas de la OMS sobre coronavirus.
Si el aislamiento en un centro médico no es posible y usted no pertenece a un grupo de alto riesgo de contraer una enfermedad grave, el aislamiento puede tener lugar en el hogar. Estar aislado significa estar separado de otras personas, preferentemente en un centro médico donde usted pueda recibir atención clínica. El aislamiento se aplica a personas que tienen síntomas de COVID-19 o cuyas pruebas han arrojado un resultado positivo para el virus. Si usted ha sido vacunado, tenga en cuenta que muchas pruebas serológicas no permitirán determinar si estaba infectado previamente o si ha sido vacunado (o ambas cosas), por lo que en tales circunstancias el resultado de la prueba será positivo en cualquier caso. Sírvase obtener más información sobre los tipos de pruebas de COVID-19 disponibles Las personas con signos y síntomas indicativos de COVID-19, o aquellas cuyas prueban arrojen resultados positivos para el virus, deberían usar una mascarilla cuando interactúen con otras personas dentro o fuera de su hogar o compartan espacios con ellas.
Respuesta de la OMS
Sobre los corticosteroides se puede consultar más información específica en el sitio de preguntas y respuestas sobre los corticosteroides, incluida la dexametasona. Los tratamientos contra la COVID-19 se deben determinar caso por caso entre el paciente y el profesional de la salud que lo atiende. El primer programa de vacunación masiva se puso en marcha a principios de diciembre de 2020, y el número de dosis vacunales administradas se actualiza aquí periódicamente. Hay varias vacunas contra la COVID-19 validadas para su uso por la OMS (incluidas en la lista de uso en emergencias) y por otros rigurosos organismos nacionales de reglamentación. Por este motivo se aconseja a las personas que han estado expuestas al virus, que permanezcan en casa y se mantengan alejadas de los demás, a fin de evitar la propagación del virus. Si está infectado y no desarrolla síntomas permanecerá aislado durante 5 días a contar del momento en que se confirme el resultado positivo.
La Organización recomendó 13 vacunas para su uso en emergencias, orientó a los países y a los organismos de las Naciones Unidas en su adquisición y encabezó la coordinación mundial de la investigación y el desarrollo, además de establecer normas para las vacunas, las pruebas diagnósticas y los tratamientos. Para las personas que lo necesitan, los médicos pueden prescribir tratamientos en función de la gravedad de la enfermedad y del riesgo de que empeore, teniendo en cuenta la edad, los síntomas, otras enfermedades y otros factores individuales que puedan interferir en determinados tratamientos. Existes tratamientos farmacológicos para la COVID-19, aunque la mayoría de las personas se recupera de los cuadros leves espontáneamente. Las personas que padecen otras enfermedades corren más riesgo de que presentar síntomas graves de la COVID-19 y, si están preocupadas por su estado de salud, deben buscar asistencia médica en cuanto puedan. Las vacunas contra la COVID-19 brindan una protección potente frente al riesgo de enfermedad grave y de muerte. Dado que la inmunidad ha aumentado por las infecciones previas y la vacunación, la mayoría de las personas se recupera sin tratamiento.
- Mientras una persona espera los resultados de la prueba es conveniente que utilice una mascarilla cuando interactúe con otras personas, dentro o fuera de su hogar, o comparta espacios con ellas.
- En los hospitales, los médicos usan antibióticos en ciertas ocasiones para tratar infecciones bacterianas secundarias, que pueden ser una complicación de la COVID-19 en pacientes gravemente enfermos.
- Las consecuencias de la COVID-19 grave incluyen muerte, insuficiencia respiratoria, síndrome séptico, tromboembolismo (trombosis) e insuficiencia multiorgánica, incluidas las lesiones en el corazón, el hígado o los riñones.
- Si el aislamiento en un centro médico no es posible y usted no pertenece a un grupo de alto riesgo de contraer una enfermedad grave, el aislamiento puede tener lugar en el hogar.
- Por este motivo se aconseja a las personas que han estado expuestas al virus, que permanezcan en casa y se mantengan alejadas de los demás, a fin de evitar la propagación del virus.
Vacunación
Algunas afecciones que aumentan ese riesgo son la diabetes, las enfermedades cardiacas y pulmonares, la obesidad y la inmunodepresión.
Esta página de preguntas y respuestas se actualizará a medida que se obtengan más conocimientos sobre la COVID-19 y su propagación, así como sobre la manera en que está afectando a las personas en todo el mundo. El plan prevé la gestión sostenible y basada en pruebas de las amenazas por coronavirus y la armonización de las respuestas frente a la COVID-19 con estrategias más amplias de control de las enfermedades respiratorias y de fortalecimiento de la salud pública. El pilar COVAX bonos de casino movil peru del Acelerador ACT, dedicado a las vacunas, se convirtió en una iniciativa decisiva para agilizar su desarrollo y producción y garantizar el acceso equitativo a ellas en todo el mundo. A pesar de que las vacunas protegen frente al cuadro grave de la enfermedad y la muerte, no son tan eficaces para reducir la transmisión. Los grupos de máxima prioridad, como las personas de edad avanzada, pueden necesitar revacunarse entre 6 y 12 meses después de la última dosis, al igual que las personas con obesidad u otras afecciones importantes, como diabetes; neumopatías, cardiopatías, hepatopatías y nefropatías crónicas, e inmunodepresión, además de las embarazadas y el personal de salud y asistencial en contacto directo con pacientes.
Vacunación
En raras ocasiones, los niños pueden desarrollar un síndrome inflamatorio grave unas semanas después de la infección. Las consecuencias de la COVID-19 grave incluyen muerte, insuficiencia respiratoria, síndrome séptico, tromboembolismo (trombosis) e insuficiencia multiorgánica, incluidas las lesiones en el corazón, el hígado o los riñones. Esto se debe en parte a la inmunización, en parte a las mutaciones del virus (especialmente las variantes de ómicron) y en parte a la disponibilidad de tratamientos médicos específicos. Las estimaciones más recientes sugieren que se requiere hospitalización en aproximadamente el 3% de los casos de COVID-19. A medida que disminuyen las tasas de pruebas se vuelve más difícil saber cuántas personas tienen COVID-19 y no buscan ningún tratamiento. Entre estas personas se incluyen, aunque no exclusivamente, las que toman medicamentos inmunodepresores; las que tienen trastornos cardíacos, pulmonares, hepáticos o reumatológicos crónicos; y las personas con VIH, diabetes, cáncer o demencia.
Las personas infectadas también pueden transmitir el virus aun sin tener síntomas o en los días previos a su aparición. El SARS-CoV-2 circula durante todo el año y provoca brotes en distintas zonas del mundo sin un patrón estacional definido. La infección es más probable si se está cerca de una persona enferma o se comparte con ella un espacio cerrado. El SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, se propaga por el aire mediante partículas respiratorias infecciosas que las personas infectadas expulsan al respirar, hablar, toser o estornudar. Algunas personas que han padecido la COVID-19, con independencia de si necesitaron atención hospitalaria, siguen experimentando síntomas, entre ellos cansancio y diversos síntomas respiratorios y neurológicos. Entre las consecuencias de la COVID-19 grave cabe destacar la insuficiencia respiratoria, la sepsis, la tromboembolia (trombosis) y la insuficiencia multiorgánica, que puede causar lesiones en el corazón, el hígado o los riñones, e incluso la muerte.
